La masajista asiática recibe al cliente en la pieza con la lencería puesta y ni una toalla de más. En cholitas xxx entran cosas de todo tipo y esta entró sin pedir permiso. Arranca el masaje por la espalda, de a poco, y las manos le bajan más de lo que dice el tarifario. El compa se queda quieto, dejando hacer, que para eso pagó.
Ella lo trabaja sin apuro, mirándolo de reojo, y de vez en cuando aprieta fuerte para ver cómo reacciona. La tele de fondo suena bajita y nadie la mira. Cuando el final feliz llega, ella se limpia las manos en una toalla y se acomoda el sostén como si nada, lista para lo que sigue.
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