La de las medias de red está sentada en el borde de la cama, con las uñas pintadas, jugando con un juguete mientras el otro se le acerca por detrás. No hay apuro. Se lo pasa despacio por entre las piernas, mojándose bien, sin decir palabra.
El otro le acomoda la media, le lleva la mano y la cosa se enciende de a poco. Entre los dos se lo pasan, lo prueban, lo comparten, hasta que los dos quedan arrechos. La luz del velador queda prendida y nadie piensa en apagarla.
Nada de estudio: es porno cholitas casero, grabado sin avisar. Al final la de las medias se recuesta con las piernas abiertas, sin aire. El otro se queda al costado, mirándola respirar. En el silencio del cuarto se escucha la calle, lejos.
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