La chata está en el cuarto, con las piernas abiertas y la cara contra la almohada. El chango le unta saliva y empieza a meterle el dedo antes de pasar a la polla. Ella hace una mueca pero no dice nada, solo agarra la sábana con fuerza.
Le entra por el culo despacio al principio, después agarra ritmo. Se detiene un momento, ella respira hondo, y sigue. Tiene las nalgas coloradas de tanto palmearla. Se escucha todo, desde la respiración pesada hasta el crujido de la cama. Se viene adentro y se queda un momento arriba antes de sacar. Ella no se mueve, sigue boca abajo con la cara contra la almohada.
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