Afuera hace calor y la guatemalteca se sienta igual, con una lencería rosa de encaje que apenas le cubre las chichis. No se tapa nada. El sol le da de lleno en la piel y ella solo mira para otro lado, como esperando que alguien llegue de un momento a otro.
Se corre una tira del hombro, se acomoda donde está sentada y vuelve a quedarse quieta. Las hojas de las plantas le rozan el brazo con el viento y ni se inmuta. Nada de estudio ni luces: puro guatemaltecas xxx a la luz del día, con el fondo verde detrás.
Se levanta un momento, se acomoda el encaje y vuelve a sentarse en el mismo lugar. Ahí se queda, sin apuro, con las piernas así nomás.
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