La chapina se acostó de lado en su cama con una tira de lencería con corazones, sin montar nada, puro chapina xxx de dormitorio. No tiene ninguna prisa: se corre la tira del hombro, se acomoda el pelo y se queda ahí, enseñando más de lo que tapa. El cuarto está a media luz y se ve todo claro.
Las almohadas están arrimadas desde antes y ella ni las usa. Le sube la camisa de dormir a media cadera, vuelve a recostarse despacito y sonríe sin decir nada. De vez en cuando se muerde el labio, nada más. Suena una puerta en otra pieza y ella no se mueve ni un milímetro.
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