La imilla se sienta frente a la computadora con las chichis al aire y la lencería puesta, esperando a que le escriban. Es un video de porno de cholas grabado en una pieza con fondo rojo y luz bajita, con el celular apoyado en la mesa. A medida que lee los mensajes se va tocando despacio, mordéndose el labio mientras contesta.
Le llega una notificación y ahí se enciende de verdad. Se baja la bombacha de un jalón, se recuesta en la silla y se mete los dedos en la cosita sin dejar de mirar la pantalla. La silla cruje con cada movimiento y a ella le da igual. Jadea bajito, se arquea, y al final se queda con los dedos adentro, respirando hondo, todavía leyendo lo último que le escribieron.
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