La imilla se graba con la parte de arriba apenas puesta y las tiras del sostén cayéndose. Se lleva los dedos a la boca y hace como que se los chupa, mirando fijo a la cámara. No hay nadie más en el cuarto, es un video de celular de los que se hacen a solas, sin testigos y sin poses.
Sigue con la boca abierta un buen rato, jugando a lo que haría si tuviera a alguien enfrente. Se le escapa una risita a mitad del gesto y vuelve a la misma pose, sin apuro ninguno. Al final se acomoda el sostén, mira fijo una última vez y corta la grabación, sin decir ni una palabra.
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