La morena da su parte frente a la cámara con las montañas de fondo y la voz bien firme, como si nada pasara. El compa que la graba no piensa esperar a que termine la nota. Apenas apagan el equipo, ella se arrodilla en el piso del estudio y le trabaja la pito de boca, sin apuro, mirándolo a los ojos.
Después se sube a la mesa con la blusa roja puesta, nada más levantada, y se deja coger agarrada del borde. Gime bajito para que no se escuche en la oficina de al lado. Ese material va derecho a la carpeta de xxx cholitas que el chango guarda en el celular, con la cara de ella bien visible.
La pone de a perro y sigue hasta que ella se tuerce del gusto. Cuando por fin paran, la blusa está colgada del respaldo de una silla y afuera ya anochece.
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