La chibola entra a la pieza con esa carita de inocente que no le dura nada. Se sienta en la cama, se queda mirando al frente y ya empieza a tocar el tema, pidiendo que jueguen sin más vueltas. De a poco va soltando la ropa interior, y queda claro que no necesita que nadie le explique lo que quiere.
Las jovencitas cholitas como ella no andan con rodeos cuando algo les pica. Se acomoda mejor en la cama y pide que se la metan, se nota que no es la primera vez que hace esto. Suena algo de fondo, la tele en otro cuarto, y ninguno de los dos le presta atención.
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