La chapina está de espaldas, con el tanga amarillo fluor y de la cintura para arriba no lleva nada. Los tatuajes le cubren los brazos y parte de la espalda, y se marcan cada vez que se voltea. La pieza está a oscuras; apenas una luz de costado le dibuja el cuerpo.
Se mueve lento, marcando el poto para la cámara, sin ninguna prisa. No dice nada en ningún momento: se lo acomoda, vuelve y sigue. Es porno chapina grabado a la rápida, sin producción ni luces de estudio. De fondo se escucha una tele, nadie la apaga.
Al final se queda quieta donde está, hasta que la grabación corta.
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