La chapina se recuesta boca abajo en la cama y deja que la cámara le recorra el cuerpo de una. Trae la minita y los tacones puestos, nada más. Con una pierna doblada, levanta el poto y lo mueve despacio mientras la graban de atrás. No hace falta que diga nada, el culo habla solo.
La falda se le sube sola con cada movida y la rajita va asomando. A ratos se para en cuatro y a ratos vuelve a tirarse boca abajo. Se ríe una vez, baja la mirada y regresa a lo suyo. De fondo se escucha la tele de otra pieza. Queda en tacones, revolviéndose entre las sábanas, como si la cámara ya no estuviera.
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