El compa ya está en calzones sobre la cama cuando la chapina se le sube de una. De cabellera larga y suelta, se monta de espaldas y arranca a cabalgarlo sin apuro. Ella no dice ni una palabra, sabe lo que hace. El tipo le agarra la cintura y le sigue metiendo de abajo.
El cuarto es sencillo, con unos estantes en la pared que se ven de fondo. Después de cabalgarlo un rato, ella se pone de a cuatro y él la sigue por atrás, sin montar nada. Ella jadea y pide más cada vez que él acelera. Cuando ya no aguanta, se deja caer sobre la cama y se ríe. El celular queda grabando solo sobre la mesita.
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