En cuatro sobre la cama, la chapina no pierde el tiempo: tanga negra clavada y el poto moviéndose solo, de a poco, acomodándose sobre las rodillas. El colchón cruje cada vez que se corre un poco hacia el fondo de la pieza, y ella ni se inmuta.
Un porno chapina de estos se arma solo: él se le pega por detrás, se la mete por un costado de la tanga sin quitársela, y ella responde empujando el culo hacia él. Se aparta el pelo de la cara, pide más bajito, hunde los dedos en las sábanas. Queda una luz de velador encendida toda la escena. Al final él se despega y ella se queda igual, descansando sobre el colchón, con la tanga todavía puesta.
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