La tipa de Los Olivos no tiene ningún filtro. Está bien caliente desde que arranca, sin prisa pero sin pausa. La morena tiene su estilo propio y se nota en cómo se mueve. No necesita mucho para calentarse — con que la miren ya está lista.
Se ve ahí echando deseo desde el primer segundo. No dice nada, no hace falta — con cómo se mueve alcanza y sobra. El loco que está con ella tampoco pierde tiempo. Va directo y ella también. La imilla marca el paso y él la sigue.
Cuando termina, se queda ahí un segundo, como pensando en algo. Después se levanta y ya.
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