El jefe se quedó solo en la casa y no pierde tiempo: se sienta en una silla con el celular, sin camisa y en shorts de colores. La sala está media vacía, se ve una pared desnuda y poco más. Cada tanto mira hacia el pasillo.
Lo que espera es a la empleada, esa culona que ya sabe lo que el patrón quiere cuando la señora no está. De esos encuentros de chapinas xxx que se arreglan con una mirada nada más. Él sigue fingiendo que revisa el teléfono, acomodándose el corto.
Se le escapa una sonrisa cuando escucha pasos al fondo. Guarda el celular de un golpe.
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