A la chacha le gusta mamar y no lo esconde. Lo hace despacio, mirando de frente, sin apuro, disfrutando cada centímetro. Le toma la verga con las dos manos y la trabaja de boca hasta dejarla bien dura, sin importarle que la cámara la esté grabando todo el tiempo. Nada de poses, puro porno de cholas casero.
Después se la mete entera, aguanta las ganas de toser y sigue. El loco se deja hacer, con una mano en la nuca de ella, marcando el ritmo. Suena algo de fondo, una cumbia lejana, y a ninguno le llama la atención. Cuando él está por acabar, ella se aparta un poco y termina el trabajo con la mano, bien agarrada, sin perder detalle.
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